El Abu Ghraib del colonizado

“No hay punto medio entre la esclavitud y la libertad.”
-Segundo Ruiz Belvis

Puerto Rico lo hace mejor.

El inolvidable eslogan de cuando el actual Gobe era titular de Turismo fue lo primero que cruzó por mi mente al ver las ya notorias fotos de médicos boricuas posando sonrientes con rifles semi-automáticos, botellas de whisky y cuerpos haitianos mutilados.  Todo un Abu Ghraib a la criolla, cómo ya han comentado algunos observadores.

La gran diferencia, por supuesto, es que los protagonistas de aquellas imágenes en el legendario calabozo imperial de torturas eran soldados entrenados para matar e “interrogar”, inmersos en el explosivo cóctel de poder y desesperación que es Irak para las fuerzas de ocupación, de quienes lo menos que se puede eperar es algún grado de trastorno.

Los más ingenuos tal vez le tirarán la toalla a nuestros galenos comparando una situación con otra.  Esto es hacer gala de una ignorancia más brutal que la del genio que subió las mil setecientas y tantas fotos a Facebook sin verificar su contenido – o peor, sin imaginarse siquiera que pudieran traer algún problema.

Primero, porque ese tipo de argumento se fundamenta en la imagen distorsionada, supurante de mentiras y presuposiciones racistas, que se han esmerado en cultivar los medios de comunicación, proyectando a Haití como zona de guerra para justificar lo que ya se ha convertido en la cuarta invasión militar estadounidense de ese país.  En Haití no hay “inseguridad” ni mucho menos guerra.  Lo que hay es devastación, y un pueblo que ante ella ha demostrado un temple, dignidad y capacidad de organización que el ex-Presidente Bill Clinton, en su nuevo rol de enviado especial de la O.N.U., ha calificado de “sorprendente” (Hallward, nota 27).

Segundo, porque pasar varios días en una zona de desastre, bajo la honrosa y prestigiosa mantilla de una misión “humanitaria”, jamás puede tener el mismo impacto psicológico que ser carnicero en el infierno que es la guerra, no importa cuánta muerte y sufrimiento uno presencie, ni cuánta frustración al no poder hacer más para evitarlas.

Este es tal vez un buen momento para dejar claro que el problema no tiene absolutamente nada que ver con el consumo de bebidas alcohólicas, ni con amortiguar una situación difícil con el vacilón e incluso con cierta morbosidad.  Ni siquiera se trata de la “insensibilidad” que siguen remachando hipócritamente los medios de comunicación y los politiqueros que organizaron la trillita y ahora se hinchan de falsa indignación.

Lo cierto es que no se trata de un problema individual, de los médicos que aparecen en las fotos (de unas cuántas “manzanas podridas”, como dijera el entonces Secretario de la Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld al revelarse el “escándalo” de Abu Ghraib).

Lo que emana a chorros de estas imágenes es el hedor a privilegio de quienes actúan menos por solidaridad que por el deseo de reconocimiento, y por pena saturada de un falso sentido de superioridad.  Los cuerpos haitianos que aparecen en estas fotos no son humanos, sino 0bjetos, ruinas en un paisaje de ruinas al que los “bendecidos” boricuas no aportan más que un conocimiento técnico, beneficio de nuestra relación especial con el imperio.  Ausente el más mínimo vestigio de compenetración, riesgo o investidura más allá de esto, doy un “thumbs up” pa’ la cámara, cual si se tratara de posar ante las ruinas del Partenón, durante un crucero Mediterráneo.  No es fácil bregar con todo esto, así que mejor sonrío ante la adversidad y me doy otra Presidente, que pronto estaré de vuelta en Montehiedra.

¿Realmente necesitamos otro síntoma para diagnosticar este mal, que el hecho de que las fotos acabaran en Facebook?

La podredumbre ética, de la cuál todos y todas somos de alguna manera cómplices, se fermenta en el caldero de lo inescapablemente Real que una vez más se manifiesta en estas imágenes: que se trata de un privilegio colonizado, el privilegio del esclavo que se cree mejor por vivir en la casa del amo.

Si lo que se quiere es comparar, mirémonos en el espejo de los miles de médicos cubanos que por décadas han acudido al auxilio de pueblos necesitados en cada rincón del mundo.  A Haití, dijo Fidel, enviamos médicos, no soldados.  Puerto Rico envía sus médicos al amparo de y como pretexto para los soldados del Comando Sur.

Dos pájaros, dos alas, dos espejos del largo siglo veinte “de las ideologías” que por más que intentemos, no lograremos enterrar.

Haití pago caro, y sigue pagando, la osadía de ser tierra de esclavos insurrectos.  Pero la maldición no es natural ni divina, sino del poder imperial – primero Francia, luego uno tras otros los países acreedores y hoy el Fondo Monetario Internacional, nuevamente bajo la “protección” de los rifles estadounidenses.

Bajo los escombros de Haití, sigue latiendo intacta la dignidad de un pueblo.

Tal vez la única esperanza para Puerto Rico es que al remover los escombros de este nuevo terremoto ético colectivo, encontremos la nuestra.

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3 thoughts on “El Abu Ghraib del colonizado

  1. saludos jose, en todo este arro’ con culantro (sin el antro) hay varios angulos que se destapan: el revuelo de las fotos (sin dudas el colmo de los disparates en todos los sentidos) porque recibe tanta cobertura… sensacionalismo en los medios como ideologia que sirva para excusar/justificar que las operaciones de asistencia tengan tan fuerte presencia militar (en un isla de hecho ocupada previamente por los cascos azules), jumm.. despertar de su letargo a Bush (autor de los golpes de estado a Aristide) y juntarlo con Clinton (arquitecto del saqueo de la economia haitiana en los 90)… los intereses capitalistas andan comno perros hambrientos ‘gueliendo’ donde montar otro circo… el lucrativo negocio de los desastres que vimos debutar en Katrina quiere otra sucursal ahora en Haiti… uff, el colonialista que esclavizaba a los indigenas en nombre de su Dios romano, hoy esclaviza sobrevivientes en nombre de su Dios de Wallstreet… y las fotos son solo un episodio de una tragedia mucho mayor pero mientras montamos el kiosko de la futura decada de explotacion lease reconstruccion dale chismes y dimediretes a los medios para que monten un show… sigue pa’ lante pana…

  2. TREMENDO JOSEAN TE FELICITO; MUY BIEN DICHO Y CLARAMENTE EXPRESADO. DAS EN EL CLAVO DE LA MENTALIDAD COLONIAL – privilegio colonizado, el privilegio del esclavo que se cree mejor por vivir en la casa del amo.

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