¿Caracas 2007, San Juan 2010?

Estudiantes chavistas le piden a los estudiantes opositores que no abandonen la Asamblea Nacional. 7 de junio de 2007.
A nombre del Presidente del Senado, la Policía de Puerto Rico le da la bienvenida a los estudiantes "revoltosos" al Capitolio. 30 de junio de 2010.

No es extraño oir a los detractores del movimiento estudiantil y otras luchas sociales en Puerto Rico invitar a los jovenes activistas a mudarse a Cuba, o preguntarles cínicamente qué tal les iría si se fueran a protestar allá. Tampoco son inusuales las insinuaciones de que nuestros movimientos cuentan con financiación externa (en cuyo caso se trata sin duda de la más fracasada inversión de toda la historia).

En estos tiempos, el presidente venezolano Hugo Chávez es quien más frecuentemente es señalado como padrino totalitario de la izquierda puertorriqueña. La palabra “dictador” se repite junto a su nombre una y otra vez, a pesar de que Venezuela cuenta con una nada insignificante oposición política que controla la mayoría de los medios de comunicación, cuyo ejercicio de la libertad de expresión es constante y digamos…  vigoroso.

Más decepcionante es presenciar cómo mentes que alguna vez fueron lúcidas, como la de Edgardo Rodríguez Juliá (“La ley del candado”, El Nuevo Día, 11 de junio de 2010) se hacen eco del sonsonete de la nueva derecha latinoamericana para lanzar ataques perfumados de neutralidad contra los que luchan aquí, en la isla del desencanto.  Todo en nombre de la hueca e hipócrita institucionalidad que es tan responsable, o más, del presente estado de las cosas, que cualquiera de los fantoches pichones de fascista que hoy anidan en las grietas de su cascarón.

En todo caso, al reencarnar al cuco comunista como cuco anti-institucional (reveladora por demás la ausencia total de nombres de la derecha – aunque fuera los gorilas del golpe hondureño – en esta parábola taaan neutral), Rodríguez Juliá me dio el pie forzado para confirmar algo que venía sospechando desde los sucesos del Capitolio del 30 de junio.

A continuación, una traducción de los últimos párrafos de un resumen escrito por un estadounidense que presenció una situación muy similar, pero políticamente invertida, que sucedió tres años antes, casi contados, en la hermana República Bolivariana.

El contexto de esta narración es la revocación de la licencia de la cadena televisiva RCTV por el gobierno de Chávez, y las protestas por parte de un alegado movimiento estudiantil fuertemente ligado a los medios privados, a los partidos de oposición y a los “tanques de ideas” de la derecha estadounidense.  Luego de varios incidentes de violencia, el “movimiento estudiantil” quiso lavarse la cara solicitando permiso para dirigirse a la Asamblea Nacional.  Para su sorpresa, la solicitud fue otorgada, tratándose de la primera vez en la historia del país que dicho foro se abriera a grupo etstudiantil alguno.

Compare el lector el comportamiento de los actores, y juzgue por usted mismo si en efecto Rivera Schatz, Figueroa Sancha y Fortuño “emularon a Chávez”, o si, por el contrario, no le vendría mal a la democracia puertorriqueña (y quizás a su propia imagen) que aprendieran de él una que otra cosilla.

Dejemos a un lado, por ahora, la rabieta del talentoso escritor contra todo lo que se salga de los límites de la legalidad e institucionalidad, cual si realmente nos moviéramos sobre un tablero de juego plano, como alegan quienes tienen todas las cartas metidas en la manga, todas las fichas a su favor y hace rato vaciaron el banco.

Actuación con libreto en la Asamblea

George Cicciarello-Maher
Traducido por José A. Laguarta Ramírez

El artículo original fue publicado en Counterpunch.

Video, aquí.

Los esfuerzos de los estudiantes [opositores] de aparentar ser pacíficos y democráticos en última instancia les llevó a un callejón sin salida. Este callejón desembocó en la Asamblea Nacional, revelando con absoluta claridad la falsedad de la “unidad” del movimiento estudiantil. Tal vez no esperando una respuesta positiva, los estudiantes de oposición exigieron primero que se les recibiera en la Asamblea, y luego que se les diera la oportunidad de dirigirse al parlamento nacional en una sesión de emergencia. Desafortunadamente para ellos, la Presidenta de la Asamblea, Cilia Flores, aceptó.

Pero aquí está la mejor parte: a los estudiantes opositores se les invitó a participar en un debate con un grupo de estudiantes identificados con la Revolución. Mientras que los estudiantes opositores continuamente habían enfatizado su apertura al debate, la estructura del debate propuesto amenazaba con fracturar su meticulosamente-construida imagen como los únicos representantes de la población estudiantil venezolana. Este claramente era un debate que los estudiantes opositores no podían aceptar. Sin embargo, en el día y la hora señalada, llegaron a la Asamblea. Yo estaba parado afuera, cuando sonaron gritos de “escuálidos [opositores] disfrazados de chavistas.” Efectivamente, los estudiantes anti-chavistas estaban entrando a la Asamblea Nacional con camisetas rojas, un color generalmente reservado para los partidarios del gobierno.

A primera vista, se pensó que meramente se habían vestido de rojo para garantizar su seguridad al pasar entre el gentío de estudiantes chavistas agrupados afuera, cantando “educación primero para el hijo del obrero, educación después para el hijo del burgués,” y “el pueblo habló y con razón, ahora le toca el turno a Globo y Venevisión [de salir del aire].” Pero las camisetas rojas eran mucho más que una estrategia de seguridad: eran parte íntegra de una estrategia mediática diseñada por profesionales.

El primero en subir al podio fue Douglas Barrios, un líder estudiantil opositor y estudiante de economía de la privada (y notoriamente elitista) Universidad Metropolitana (UNIMET). Su discurso, aunque bien redactado, no contenía argumentos, sólo promesas vagas de continuar la lucha a favor de RCTV y, algo paradójicamente, un proceso de reconciliación nacional. Al final de su discurso, Barrios dijo: “sueño con un país en el que se nos tome en cuenta in tener que usar uniforme.” En ese momento, él y otros líderes estudiantiles opositores en la sala se quitaron las camisetas rojas, revelando una serie de mensaje pro-RCTV.

Los estudiantes de oposición comenzaron a salir de la Asamblea, y sólo las exhortaciones de los estudiantes chavistas y miembros de la Asamblea les persuadieron de quedarse a oir el discurso de la primera estudiante revolucionaria, Andreína Tarazón de la UCV (y representante del movimiento pro-Revolución M-28). Tarazón comenzó atacando las amenazas anti-democráticas de los estudiantes opositores de retirarse del debate. Comparando su actuación con el comportamiento reciente de Condolezza Rice en la Cumbre de la OEA, en la cual Rice atacó a Venezuela antes de retirarse para evadir respuestas críticas, Tarazón observó que “ellos marcharon, ellos exigieron libertad de expresión y cuando se les brindó, se retiran.”

Tarazón continuó, exigiendo que los estudiantes opositores clarificaran sus conceptos. Ellos parecen confundir, argumentó, “libertad de prensa” y “libertad de empresa”. Un debate productivo requeriría clarificar qué es lo que estos estudiantes opositores quieren decir por libertad de expresión. Tarzón hizo énfasis, además, en atacar el racismo, sexismo y naturaleza excluyente de RCTV, señalando que el propio Barrios se había referido al “exiliado político” Nixon Moreno, un líder estudiantil que, entre otras cosas, es buscado por tentativa de violación. “No puedo creer,” añadió Tarazón, “que salieran actrices a llorar en televisión porque ya no podrán mercadear sus cuerpos como mercancía sexual.”

Tras el discurso de Tarazón, y una breve intervención por el militante de [el partido político] Primero Justicia Yon Goicoechea, en el que nuevamente afirmó la naturaleza no-política de su intervención, los estudiantes opositores se retiraron de la sala y del debate, y su salida fue transmitida en vivo en cadena nacional, o transmisión simultánea en todos los canales. Los estudiantes, luego de exigir el derecho de hablar en la Asamblea, se habían retirado, rehusándose a debatir con los estudiantes chavistas.

Siendo ésta la primera vez en la historia de Venezuela que se invitaba a organizaciones estudiantiles de cualquier color político a hablarle a la Asamblea, su partida dojó atónitos tanto a chavistas cómo a anti-chavistas: después de todo, estos eran los mismos estudiantes que habían profesado sus credenciales democráticos y exigido un debate nacional. Pero la parte más interesante del día aun estaba por venir. Mientras los estudiantes opositores hacían desafiantes declaraciones de prensa antes de salir apresuradamente por la puerta de atrás para evitar las masas de estudiantes chavistas agrupados en la entrada principal (que al momento gritaban “¡Cobardes! ¡Cobardes!” y “¡Victoria, victoria, victoria popular!”) no se percataron que se les había olvidado algo.

Los discursos pautados de los estudiantes chavistas continuaron, cada uno planteando argumentos sustantivos sobre la naturaleza de la Revolución Bolivariana y su relación con las nociones tradicionales de libertad de prensa. Al llegar su turno de hablar, el líder estudiantil chavista Héctor Rodríguez de la UCV se acercó al podio con un pedazo de papel que rápidamente levantó ante los diputados. Era la última página del libreto de la actuación opositora en la Asamblea, que delineaba el texto del discurso y el momento exacto en que Barrios se quitaría su camiseta roja. Y el libreto estaba firmado por Ars Publicidad, una compañía propiedad de nada menos que el imperio mediático Globovisión. Junto con Globovisión (y otros medios privados), Ars estuvo directamente envuelta en la planificación y ejecución del golpe mediático del 2002 contra el orden constitucional.

Repasemos esto otra vez, lentamente: la retirada de los estudiantes de la Asamblea Nacional siguió un libreto preciso. Esto no es tan sorprendente. Pero que ese libreto lo redactara una organización propiedad de la prensa opositora es bastante revelador. Ello revela no sólo la naturaleza política de los estudiantes opositores y el hecho de que no representan a la totalidad de los estudiantes venezolanos; más importante aún, revela el hecho de que los medios opositores han jugado un papel activo en planificar y estructurar esta ola de protestas estudiantiles que ellos mismos han pintado como una rebelión “espontánea”.

Mientras tanto, Globovisión está ocupada retransmitiendo algunos de los programas de RCTC, una táctica que aunque aparentemente benévola, convenientemente asegura el control de Globovisión sobre gran parte del antiguo público de RCTV. Y esto junto a anuncios auspiciados por el partido opositor Un Nuevo Tiempo que exhortan a la población a hacer todo lo que puedan para que RCTV regrese al aire: “está en tus manos,” le dicen al pueblo. Pero la esperanza de RCTV había estado atada a “los estudiantes,” una rebelión apolítica y unificada que amenazaba con desestabilizar la hegemonía chavista. Desafortunadamente para la oposición, la rebelión fue más imagen mediática meticulosamente fabricada que realidad dura, y esta imagen ha empezado a quebrarse.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s